miércoles, 23 de noviembre de 2022

La casa de mi mamá.

  La casa de mi mamá era un espacio seguro, dónde podía ir corriendo cuando sentía que yo no podía más con el mundo, con la vida y conmigo, dónde siempre hay ruido y gritos, eso me devolvía un poco a la realidad o a la alegría que reinaba en el silencio de la soledad que me dejaba cantando en off.

  Hoy la casa de mi mamá, es solamente otro lugar donde voy y hago una visita médica de media hora porque todos me dejan sola, con lo que conlleva para mí salir, porque para mí es difícil salir hoy, pero me siento más sola estando allá que estando en cualquier otro lugar sola, ya mis hermanitos son personas grandes y mi mamá tiene otros intereses como hablar por celular 500 horas seguidas ignorando a quien tiene al lado. La casa de mí mamá se convirtió en lo que nunca quise, otro lugar más donde me siento incómoda, solo queda un pequeño espacio en mi cabeza dónde puedo ser yo, el resto del mundo afuera se convirtió en algo hostil y las personas que lo habitan son más hostiles todavía.

  Te extraño vieja casa de mamá.


miércoles, 2 de noviembre de 2022

20 años después.

  No quiero escribir sobre como sucedió todo, pero siempre me estoy quejando de que por qué todo me pasa a mí, esta vez entendí que todo sucede por algo, todo mal tiene su bien y al revés también, pero me quiero centrar en una situación particular.

  La última vez que mi mamá me sacó los piojos, fue cuando tenía 6 años, antes de que pasaran esos 20 años fatídicos dónde en el medio pasaron muchas revoluciones en mí, hoy con 26 años, vuelve a sacarme los piojos, vuelve a peinarme como lo hacía cuando fui una niña e inevitablemente siento que esos 20 años que distancian a esa pequeña que fui y esta que soy hoy, son la misma persona sin ninguna edad, sin ningún tiempo y como extrañaba sentirme un poco querida por alguien que me faltó tanto, un gesto tan sencillo, que mi mamá me cuide.

  Y yo que me quejaba de tener esos piojitos caminando, ni pensaba en la ocurrencia de que iba a sentir tan gratamente algo que había olvidado.

Ya no quiero nada.

  Vine a este mundo en 1996 siendo yo, en el camino me dieron una familia, la cual juré querer, amar y proteger por encima de todo enojo y mal.

  No puedo seguir rumiando = masticando penas por mí, pero que hayas tocado lo más sagrado y noble que tengo es ya no querer luchar más contra vos y tus impulsos, tu odio sistemático, tu falta de querer, inventar historias donde sí me amás, de llorar en la oscuridad y el silencio, te di el poder de lastimarme y elegiste hacerlo, pero con lo que tanto traté de reconstruír después de perder a nuestro pilar, no, no puedo dejarte romper algo que arreglé con dolor, con lágrimas, despertándome a los gritos en una realidad donde perdimos todos.

  Ya no quiero nada. YA NO QUIERO NADA DE VOS, SOS TAN TIRANO Y CRUEL QUE NO HAY NADA QUE NO ARRASE TU TOPADORA DE ODIO.