viernes, 27 de enero de 2023

Vengo soñándote

  Me perdí un poco del eje pero ya estoy girando en esta sintonía.

  Hace muchos días vengo soñándote, no sé cómo encontrarte, pero en mis sueños estás presente todas las noches (y en alguna que otra siesta).

  Cada vez que aparecés, hacés de la misma situación un teatro, me decís al final de todo que me amás y ¿yo que siento al respecto? jamás llego a responderte porque ese silencio eterno entre tu te amo y mi respuesta es lo que rompe el sueño, sé qué quiero decirte que no, pero siempre me despierto.

  Algo similar sucedió en la vida real, solté un te amo y no te miré a la cara, porque tampoco me atreví a hacerlo y entre ese instante y tú respuesta fue algo eterno y era la primera vez que lo decía, tenía el pánico en la garganta y la última vez que lo solté ya no me importó la respuesta o si hubiera una respuesta y te callé poniendo un dedo entre tus labios, te dí un beso y me fui caminando, me prendí un cigarrillo y aún así miré atrás y no te habías ido, te quedaste ahí parado, te regalé una sonrisa y seguí caminando.

  Vengo soñándote hace un par de noches.

martes, 24 de enero de 2023

El ser más miserable del mundo.

  Cuando digo la frase "el ser más miserable del mundo" se podría pensar en muchas personas que han destruído decenas o centenares de vidas para llegar a una meta, o sobre aquellas personas que se retocan tanto estéticamente para verse como quieren y no como la vida quiso, o el poeta que ha escrito el poema más triste de todos los tiempos, pero no deja de resonar en mi cabeza que si digo esa frase todo me apunta y me señala, por varias razones que son cuestionables por las demases voces, pero no por mí, lo acepto porque no tengo una meta, no puedo mirarme al espejo ni mucho menos puedo escribir algo que pueda movilizar tristeza en alguien más.

  Cuando digo la frase "el ser más miserable del mundo" estoy hablando de mí conmigo misma, miserable este cuerpo, miserable estos pensamientos, miserables emociones que reprimo, miserable este cerebro que nunca se apaga y siempre me habla de cosas que no sucederán una y otra vez en un bucle eterno, que no me deja dormir, que no me deja parpadear, que no me deja dormir, miserable hasta el último día de mi vida. 

  Cuando encuentren el reemplazo y haya otro ser más miserable que esto, cierro la puerta para que no vaya a ser que en un descuido la miseria se escape.