jueves, 12 de febrero de 2026

La idea y la realidad.

   Muchas veces proyectamos las ideas que tenemos como si fueran ideas que podemos trasladar a otras personas como si también fueran sus metas y no es así, nunca lo fue, ni lo será.

  Ayer, hoy y mañana me voy a seguir planteando qué es lo que me hace compartir con vos, o qué fue lo que me llevó a compartir, qué fue lo que nos unió, porque muy parecidos no somos, porque muy parecido no pensamos, muy parecido no vivimos, no sentimos, no queremos, no sé si hasta tal vez no amamos de la misma manera.

  Y la realidad golpea y muy fuerte, duele, porque esa idea es el resultado de años y años de anhelos muy profundos y de silencios, de esos que no se pueden compartir porque cuando quise hacerlo la respuesta me hizo llorar en silencio, porque no es solo este lado, nunca fue unilateral, qué estúpida que fui, esa idea que se convirtió en deseo que después se fue apagando es el sueño con el que todavía duermo y despierto, al menos en los sueños sí se puede hacer realidad la realidad que duele pero es tan amena y linda, esos sueños sí que valen la pena, pero son eso, sueños.

  Te dicen -dale, perseguí tus sueños, no seas cagón, quedarse con la pregunta no es opcional, no es forma de vivir- ¿Y cuál sería esa forma correcta de caminar juntos? Si es que existe.

  No, no soy muy romántica, pero sí que cuando llegaste me diste ganas de serlo, que cuando llegaste me diste ganas de creer, de creerlo, de creerte, de confiar, de pensar que sí la vida nos da oportunidades para que cuando venga ese tren podamos subir, con miedo, con ansiedad, con incertidumbre pero subirnos en fin y todo lo que pensaba que era anti yo, era todo nosotros.

  Qué estúpida realmente, qué estúpida soy, si yo sé y tengo la certeza de que nunca voy a poder ser amada, no soy de las personas por las cuáles alguien se arriesga, se juega, se lanza, que presumir, que abrazar, que querer, que sentir que la vida es tan corta si no estoy, no soy esa, nunca voy a serlo y mientras más rápido lo acepte, menos tiempo me va a ganar este dolor.

martes, 3 de febrero de 2026

30 y sin reivindicar nada.

   Hoy, sí hoy cumplo 30 años, exactamente hace 15 años tuve un día pésimo, veía como mis conocidas hacían sus fiestas de 15 años, con globos, salones, vestido pomposo, vals con sus papás. Tenía una futura añoranza porque supe que eso no tenía que ver conmigo, no es que no me lo podía permitir, es que mi familia nunca me lo quiso permitir, podrían haberlo realizado pero la pelea y el ego les ganó más, ese día me prometí algo a mí misma, que sí llegaba esa persona y esa persona supiera que mis dolores fueran apuestas a resolver, iba a hacer mi casamiento de la misma forma que hubiera querido a mis 15 años, ser una princesa que se convierte en reina. 

¿Me lo dicen ustedes o me lo digo yo?

  Sin dudas yo nací con algún propósito pero seguramente no con el propósito de tener una fiesta como nunca la tuve, pero esta vez no es algo que simboliza una costumbre, sino que sería la unión más hermosa y bella del mundo. 

 ¿Me lo dicen ustedes o me lo dijo yo?

  Siempre desde muy pequeña supe que no soy digna de querer ni de amar, que no soy merecedora de cosas bonitas y que no hablo el mismo idioma emocional que los demás, porque hay ciertas cosas que esperamos como si fueran a pasar. Hoy, digo basta, no voy a seguir esperando nada, si no llegó es porque no va a llegar nunca jamás en la vida, si eso no cambió tengo que cambiarlo yo.

 Ahora sí, ¿Se los digo yo?

  Si empieza es porque el principio tiene fin, nada es infinito, nada es eterno y quién se quede a ver lo eterno que nos avise cuando suceda así no nos cansamos de esperar tanto. 

  ¡Nos vemos! 

  Me voy a buscar la mejor fiesta de mi vida con mi vestido pomposo, globos, flores y todos los que me amaron conmigo. 🩷