Los relámpagos entran por la ventana y no hacen más que transportarme a esos días lluviosos donde miraba por la ventanilla del colectivo, pasando avenida Entre Ríos, estaba feliz de que lloviera, de que nos lloviera, de vivir en el mismo mundo, y qué sería de mi sin tí, pero nunca me planteé que sería de tí sin mi, porque evidentemente seguimos en el mismo mundo, pero, ¿Y cuándo ya no lo esté? ¿Estará dicho todo?¿O faltarían cosas que contar?
Qué pasaría si mañana despertás con la noticia de que me fui a buscar otro cielo al mismo infierno.
Dejo esto acá, no por miedo a morir, sino por miedo a que me olvides.
No hay comentarios:
Publicar un comentario