viernes, 6 de septiembre de 2019

 Querida imaginación: debería indignarme con vos por crear falsas expectativas de momentos que sucedieron pero no como los esperaba, o aún peor, de los momentos que no sucedieron, de mantener diálogos en mi mente sobre cosas inexistentes, de tratar de llenar ese vacío buscando algo que me traiga de vuelta a la realidad, algún aroma, alguna palabra y voy detrás de los besos perdidos, de los besos no dados, de los besos negados, voy detrás de ellos porque no me queda alternativa alguna que salir a buscarlos, el problema reside en que sólo quiero que sean de unos labios y cuando suba la mirada, sus ojos estén ahí, para mirarme, aunque no comprenda bien qué esté pasando ni por qué me está besando, quiero que esos labios sean míos, egoístamente, arrogantemente, orgullosamente.
 Respiro, suspiro y puedo sentirte en cualquier lugar de mi cuerpo, altanera imaginación que me encuentra deseando algo que jamás podría tener aunque ya lo tuviera.

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