viernes, 3 de enero de 2020

Mi peor enemigo, o uno de ellos.

 Desde hace un par de años que el alcohol dejó de ser un amigo, dirás, ¿Pero cómo? 
 Te lo voy a explicar lo más vulgarmente.
Hace algunos, vamos a ponerle diez años era divertido, era rebelde sin causa y salía por ahí y ahí estaba, fueron pasando los años y seguía siendo divertido, pero dejaba responsabilidades de lado para salir a tomar, andaba con una botella de vodka en la mochila, la cual cambié después por una de agua y no salgo sin mi botella de agua, hace dos años, se volvió un escape y estaba tan sumergida que no me di cuenta de nada de lo que se venía, hace un año me lo prohibieron, pero lo prohibido para mí nunca existió porque nunca tuve un límite por parte de nadie y me volví extremadamente sobrepasada con todo ésto, tratando de ahogar aquel "incidente" que rebalsó todo el vaso, el cual nadie sabe que pasó porque todavía no lo puedo hablar, solo doler, qué casualidad que vuelva a pasar para este año nuevo, pero sin ir más lejos, llevo un par de días bastante deprimida y sin bañarme, hasta sin ganas de tomar, nada va a resolver lo que pasó, pero a veces pregunto, ¿es necesario que pase? ¿cargar con todo ésto? 
 Mi cuerpo me pide basta, no puede volver a pasar por esto, no puedo volver a pasarlo y ahora me da miedo volver a tomar en mi propia casa porque el quedar inconsciente, es mi peor enemigo. 
¿En serio pensaron que iba a decir que el alcohol es mi enemigo? Fue mi mejor amigo en toda esta mierda que no sé cómo superar y se vuelve a repetir y no sé cómo salir.

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