Siento que juego a la rayuela, pero en esta rayuela no voy de la tierra al cielo saltando en un pie y dos, tambaleando de vez en cuando, este juego es más cruel voy entre el cielo y el infierno, hasta llego a caminar con las manos de tanto dolor en los pies, a veces pareciera que el piso se convierte en lava y le precede una capa de hielo donde pisar.
Un día que me cansás, un día que me quebrás, un día, no hubo un solo día que no me hayas roto en pedazos, tanto que ya no sé si queda algo qué romper, pero podés intentarlo, no pienso reconstruime y me voy a acostarme a dormir entre lo roto.
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