Mientras me tomo un té charlo con tu ausencia, le cuento la magia que tenía tu presencia, porque no podías ser solo una persona común, si llegabas a algún lugar automáticamente todo se encendía y si tocaba que te fueras, todo se marchitaba y seguía su rumbo, le conté a tu ausencia que por cada vida que pasaste, algo dejaste y presiento que fue algo extravagantemente bueno porque si preguntan por vos, sólo recuerdan cosas buenas, tu ausencia se sorprende ante tal cosa y sabe que nunca va a tener el placer de conocerte, va a ser la única en esta vida que no te haya visto a los ojos y piense que sos la persona más maravillosa del mundo, aunque sabe que como ausencia persigue a alguien cuya presencia es un acto de amor, un acto de solemne alegría.
Así que cuando me hago un té, hablamos con tu ausencia sobre cómo nos vamos marchitando y sobre cómo algún día espera que no sea ella quién me acompañe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario