Este es un caso hipotético del pasado de mi vida y se traslada al presente solo para explicar lo que comprendí de esta situación.
Mi problema no fue que confié en vos, ni que te haya pedido tanto cuando todo lo que te pedí no era nada comparado a lo que me pedías a mí, mi problema no fue celarte, mi problema no fue enojarme cuando te vi irte corriendo con otra mujer y pasar por esa puerta, mi problema no fue que me hayas manipulado de tantas maneras en dónde vos quedabas como una víctima, MI PROBLEMA FUE QUE TE DI EL PODER DE LASTIMARME y lo hiciste, yo volvía con todas mis partes rotas a qué las pegues, o a qué las arregles, ¿cómo se arregla algo que se rompió y todavía el perdón no arregla nada? Porque se resienten las cosas y si pegás el mango de una taza rota en algún momento esa taza te va a engañar dejando caer todo su contenido y el mango va a quedarse en tu mano.
Mi problema fue que yo buscaba un camino de ida, no importara que fuera de vuelta a romperme más y más, siempre y cuando fuera de ida hacia "arreglarme", pero no, no estaba rota porque yo me hubiera fracturado, estaba rota porque el poder que te dí lo usaste para romperme y de ahí tendría que haberme ido así rota, arrastrándome para volver a pegarme yo conmigo, nunca entendiste mi fragilidad y pensabas que me hacías más fuerte con todo eso, ¿más fuerte contra qué, contra quién? si la vida es todo lo que pienso, no necesito fuerza, necesito amor y eso tampoco lo entendiste.
¿Qué tan ciegos somos que sólo cuando sucede el evento podemos ver los resultados? Y no medimos las consecuencias, que a veces son incalculables sí porque hay cosas que no son tangibles, pero este dolor sí lo es y cada vez que toco ahí para intentar sanar, duele. Lo que nadie me enseñó tampoco es que las heridas duelen y si no cierran, se mantienen abiertas.
Hay tanto de lo que tengo que aprender.
No hay comentarios:
Publicar un comentario