Hoy es el último día del primero de mi vida, cierro la puerta, camino por los pasillos y mi mente divaga como quién va recorriendo pensamientos en un estante de lo que son los recuerdos de la nostalgia, los voy seleccionando y les voy dando sentido a medida que los voy sacando del rincón de su olvido, les voy dando memoria, les voy dando emociones y sensaciones pero hay un recuerdo muy preciso que quedará grabado no solo en mi mente, porque tal vez sí lo anhelaba tanto como para que suceda y mierda que sucedió, aunque más que respuestas me dió muchas preguntas.
En esa estantería va a quedar guardado hasta lo que no se registró, un abrazo, unas cuántas risas, malos momentos (y sí que fueron varios), buenos momentos, lo que tenga que quedarse y a lo demás le digo adiós, nos vemos cuando sea el momento.
Pero, ¿y si te digo adiós y nunca más llegara ese momento, estoy haciendo lo correcto?
Volvería a vivirte una y otra vez en repeat dónde vuelvo y antes de cerrar esa puerta me surgen todas las dudas.
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