miércoles, 29 de octubre de 2025

Más cosas que no puedo decirte.

  Hola, ¿Cómo estás?

  Vengo a contarte del sueño que tenías para tu futuro sobre casarte, la mayoría de los hombres no quieren casarse y la mayoría de las mujeres si lo deseamos pero en una relación es un tira y afloje de ambos lados y a veces tenemos que renunciar a los propios sueños y deseos para poder estar relativamente en paz, viste que hay ciertos temas que se tocan y la otra parte se amarga, yo por mí parte asumí que esa pequeña Karen (que siempre fue una princesa) que era un lagarto e iba a convertirse en reina el día que me casara y que la princesa de mi vida sería la primogénita, hubo un romance previo a todo esto de abandonar este sueño de ser princesa para convertirme en reina pero fue tan fugaz que ya no lo recuerdo, no recuerdo ni quién fue el futuro ex marido, a veces sí es duro dejar a un lado un sueño tan grande y un deseo que alimentamos como lo es casarse con un vestido pomposo, más si no tuvimos esa fiesta de 15 años, dónde pasabas de niña a princesa, de todas formas lo que me duele a mí es nunca haber sido princesa de ningún palacio más que el peso del hecho de no casarme, aunque no lo creas esos deseos cuando los vamos viendo cada vez más lejos y avanzamos más en la vida, la esperanza sobre eso se va aplacando, algunas solo tienen suerte y otras tienen la certeza que sí van a tener su vestido pomposo, sí son reinas, pero a veces importa mucho más de dónde viene esa propuesta y no podés esperar toda la vida a qué venga, porque no sabés si va a volver y esa vaga promesa de casamiento no puede estar presente con su ausencia, pero eso es algo que hay que trabajarlo con una misma y sentarse y saber que hay cosas que nunca nos van a suceder, no porque no las merezcamos, no se puede sobrepasar los deseos y sueños de los demás y los demás es el otro, es quién está a tu lado.

  Después te sigo hablando del resto que te debo.

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