domingo, 11 de enero de 2026

Bueno, ¿y qué esperaba?

  Siempre pensé que era una mina totalmente misteriosa y sigilosa, que hace ruido cuando quiere gritar la gracia y gloria; y cuando no, se va caminando sin ruido y con pena.

  En algún momento fui una chica adolescente qué se enamoró y creía saber todo sobre el amor, sobre señales y delatadores claros, estaba muy segura sobre eso y lo escondía por ser señal de fragilidad, ah pero las señales sobre algo que ya se ha roto las pensé mucho más claras en mí mente, aunque esto no fuera algo que me afectara porque algo qué sí tenía claro es que el amor se nota y el desamor se nota muchísimo más.

  Siguen siendo problemas con los cuáles nunca conté en modo primera persona y hoy en retrospectiva sí me hubiera gustado, me hubiera encantado tener ese problema como necesidad y urgencia como cuándo te dicen que toda declaración de amor es urgente porque sino todo se apaga, pero estaba más ocupada en tratar de ordenar mi crisis existencial que no hubo tiempo para darme permiso de querer, de gustar, de amar, ¿cómo amar a alguien más sino pude amarme a mí? No por falta de amor, sino por no poder aplicarlo.

  Hace un tiempo, cuando ya pensé que dejé todo eso atrás y tenía que empezar a madurar, no puedo estar pensando que la muerte está detrás de mí todo el tiempo porque no soy tan importante, de hecho no soy nadie, justo en ese momento me enamoré.

  Hoy el algoritmo me sugirió "10 señales que revelan que esa persona está interesada en vos", entré para saber si él estaba interesado en mí y resulta que todo ese tiempo yo soy la que estuve interesada en él. En algún momento sí pasó, no me dí cuenta hasta hoy con el silencio que transité ese sentimiento y qué tan obvia fui sin ni siquiera haberme dado cuenta.

  Resulta que yo estaba interesada en él y no tuve qué decir ni una palabra, qué estúpida fui.

Qué débil.

Qué frágil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario