sábado, 4 de abril de 2026

Cuando ya no estés.

    Ya van unos meses donde cambiaste toda mi rutina, mi vida gira en torno a tu vida, la entrega del cuidado es parte no solo de mi persona sino también de mi profesión y mi manera de vivir, al principio no tenía tiempo para mí y fuiste tire y afloje, fuiste un te doy un tiempo pero en ese tiempo de voy a dar unos ratos de desesperación para que no te olvides de qué acá estoy.

   No sé si es por cómo veo, siento y actúo pero me estaba cansando y consumiendo, todo tenía que cronometrarlo para poner mis tiempos en orden con los tuyos y si llegaba sólo 5 minutos tarde te pedía perdón llorando y repitiendo que nunca más iba a pasar, ahora que no está pasando necesito que pase porque no puedo estar lejos de vos y quiero creer que no podés estar sin mí, que me necesitás como te necesito y que nadie te va a cuidar mejor que yo, qué egoísta, quiero tu bien a costa de mi mal, no quiero que te vayas porque no quiero soltarte y siempre pido a quién esté de turno un instante más para abrazarte, para olerte, para acariciarte, para escuchar música juntos, para tomar mates juntos, para que te enojes conmigo y yo me enoje con vos porque no me dejás ni ir al baño.

   Hoy llueve, hoy no estás acá, hoy no puedo hacer nada porque este tiempo a solas me hace pensar que tal vez no fue suficiente lo que hice y después me respondo que sí, que hice mucho y más, que toda esta lloradera no tiene sentido porque hay sentimientos y momentos que ya tendría que asumir, pero no puedo, no lo escondo tampoco.

   Porfa, no te vayas, mañana te voy a buscar, no te vayas porque cuando ya no estés no sé que voy a hacer conmigo sin vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario