sábado, 9 de diciembre de 2017

Mi (ex) casa.

 Pasé por esa casa y tenía las llaves, pero no entraban en la cerradura, sólo me tuve que conformar con ver desde afuera su puerta y las ventanas cerradas, imaginando que ahora hay alguien más siendo feliz ahí, que si en este momento tocara timbre, no saldría yo a atender, si no que lo haría alguien más y la nostalgia me recorre todo el cuerpo y los recuerdos de cuán feliz fui.
 Cómo una casa nos puede marcar para siempre y saber que nunca más voy a volver a esa casa ni a ser feliz de esa manera. Ahora lo soy en mí casa, pero nada nunca se va a comparar con la inocencia con la que disfrutaba esa felicidad, pensando que nunca se iba a terminar, que seríamos eternos viviendo ahí y hoy estoy acostada y sola, mirando el techo, imaginando que por momentos vuelvo.

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