Le doy un beso a mí mamá y prometo volver a verla cuando termine de estudiar, el miércoles hay parcial y también paro de transporte, mientras voy caminando le pago con mimos el peaje al gato de la esquina del kiosco, el peloduro y sigo caminando hacia la parada, cantando una canción, es la cuadra más larga que hay o se me hace larga a mí, lo cierto es que vengo pensando la letra de la canción, (en inglés) mi inglés no es el mejor y nunca lo fue, pero la primera vez que escuché esta canción me emocioné hasta las lágrimas, ahí viene el colectivo, lo paro y subo, habla sobre la reconciliación que ella tuvo con él en una playa de Malibú, es tan simple y sencilla que te dan ganas de cantarla todo el tiempo, después de idas y vueltas de ambos, hace poco se casaron, yo porque soy una gorda fan que sigue sus historias personales desde hace algunos años, pero las películas se hacen realidad, el colectivo ni dobló por la calle pirán todavía, tengo tanto que pensar y dos parciales para remontar, pero no puedo dejar de pensar en ésta canción, lo cierto es que me di cuenta y afirmo y puedo reafirmar que me enamoré de un pelotudo y de eso no hay retorno, ojalá pudiera ir Carrefour express con mi botella retornable de amor y que me la cambien por otra llena de otra cosa pero no Karen, la vida no funciona así.
Tendré que aceptarlo, me enamoré de un pelotudo.
Tendré que aceptarlo, me enamoré de un pelotudo.
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