Cosas que se volvieron mágicas a lo largo de estos años y cada vez que las veo o recorro vuelven siempre los mejores recuerdos:
- un chicle
- Constitución
- un café
- subtes
- ventanas del colectivo
- jazz y blues
- el cielo
- los pies
- Av 9 de julio
- tu sonrisa
- fotos guardadas
- una pulsera celeste
- un boleto de tren viejo
- un recibo de Starbucks.
Y hay una lista mucho más grande que podría estar escribiendo horas y horas, pero después de todo hay cosas que siguen brillando, hay cosas que valen más que el oro y siguen intactas.
Quiero dejarlo así, porque no puedo arrepentirme después de todo no se puede deshacer lo hecho y tampoco lo haría, lo guardo en un lugarcito profundo, a dónde vuelvo para poder sentirme mejor.
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