sábado, 22 de agosto de 2020

Un pelapapas.

  Esta historia empieza con una pequeña Karen que un día se encontró rodeada de una familia, de gente desconocida y lo único que conocía entre ellos es el amor, fuimos a comprar y después pregunté en que podía ayudar y me dijeron que si podía pelar las papas y las zanahorias, pensé que me iban a dar un cuchillo, pero me dieron un "pelapapas", ahí estaba esa pequeña Karen cuestionándose como usar eso, pero me puse en práctica y pelé como 200 papas y 100 zanahorias, nunca dije "no sé, no puedo, no entiendo cómo se hace", simplemente me mandé y aprendí a pelar papas con eso que no sé ni que nombre tiene muy lejos de donde estoy ahora y las calles no tienen asfalto.

 Esa noche comimos y después fuimos a un recital, nadie supo que había aprendido a pelar papas ese día y cuando me compré mi primer "pelapapas" me acordé de ese momento, que lejos que está esa pequeña Karen y que cerca que tengo a la que añora esos recuerdos porque nunca dijo "no puedo" por orgullo y hoy se quiebra al no poder, pero lo sigue intentando.

 Ojalá todos los días aprenda algo nuevo como ese día que mi logro fue celebrado en silencio y con mucha felicidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario