martes, 29 de septiembre de 2020

Rota.

  Muchas veces me planteé esto, como una idea que no me abandona, trazo caminos con metas y los termino abandonando, "estás enferma, no es tu culpa".

 Conozco todas mis limitaciones y así sin embargo las rompo y sigo adelante con todo lo que eso conlleva, no estoy enferma solo estoy rota por todo lo que pasó y callé, por lo que no puedo gritar y se queda entre el pecho y la garganta, para ser más específica se queda en la glotis, también un poco en el cardias y no puede salir de mi estómago porque está tan arraigado ahí, va desde C1 a L4 la sensación de que nunca va a desaparecer, una presión retroperitoneal como si los riñones me quisieran desaparecer, los miembros inferiores parecen no recibir el suficiente suministro de oxígeno y siento como me quieren flaquear las piernas.

 No estoy enferma, solo estoy rota.

No necesito curarme de nada, solo de vos.

jueves, 17 de septiembre de 2020

El corpiño perfecto.

  Hay una verdad universal entre las mujeres, por más que tengas uno solo o veinte pares de corpiños, siempre va a haber uno con el que te casás y no lo querés soltar más, no importa lo gastado que esté o los años que tenga, por ejemplo, el mío tiene 9 años y no puedo soltarlo. 

 Tengo un serio problema con el poder soltar las cosas, mientras más quiero hacerlo, más me termino aferrando a eso.

 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Días de la madre vacíos.

  Sebastián y Vanina se conocieron de la manera más insólita, fueron a bailar juntos porque a Vanina le había llegado un mensaje de Sebastián, le dijo, "hola, ponete linda más de lo que ya sos y vamos a bailar".

 Después él la llevó a ella a pasear por la ciudad, frenaron en alguna plaza y él sentía una necesidad de mirarla a los ojos, como si sus ojos gritaran algo que quería callar. Después de todo las palabras a veces no son necesarias, se despidieron y esa mañana comenzó algo efímero.

 Vanina a lo largo del tiempo que se siguieron frecuentando no quería tener nada que ver con el amor de alguien más, pero no sabía todo lo que esperaba.

 Sebastián le dijo que confiara y ella se lanzó, una tarde se sentaron en un escalón en una plaza y ella le dijo muy claro que no quería enamorarse pero que ya estaba hasta las manos con la situación, que lo amaba desesperadamente y que sabía que él no sentía lo mismo, sólo le gustaba la ingenuidad con la que Vanina se movía, él no podía resistirse a eso.

 Sebastián se mudó al poco tiempo, así fue como Vanina conoció a los amigos de Sebastián y se empezó a sentir parte de esa burbuja que sentía inalcanzable, hasta que un día llegó para decirle algo y no supo cómo decírselo y fue corriendo al baño de la casa de Sebastián, vió que habían muebles, accesorios, ropa, maquillajes y otro cepillo de dientes al lado del que estaba solo. Fue a la cocina para tomar agua y vió una ecografía dónde estaban los datos de una chica, era del tercer mes de embarazo y al lado un papel con una carita feliz y un "Iara y bebé".

 No supo cómo reaccionar y se hizo una bola en el suelo, Vanina estaba descubriendo que fue toda la historia un invento de su cabeza, lloró un ratito y se armó de valor, fue a confrontarlo, él admitió que tenía pareja hace años y que no la pensaba dejar, pero quería que esa noche Vanina se quedara con él porque no quería otros besos ni otros brazos. Ella le gritó que tenía un atraso, Vanina sabía que estaba embarazada, tenía dos test positivos en su casa.

 No le pidió nada más que irse de ahí, Sebastián no quería que se vaya y casi a la fuerza la retuvo, cuando ella llamó a un remis y le pidió que cuando esté afuera toque bien fuerte la bocina del auto. Agarró sus pocas cosas y se fue, no sin antes pegarle una cachetada por todo lo que le dijo, por todo lo que hizo y por lo que no iba a hacer.

 Vanina estaba decidida a criar a su hijo sola, su familia estuvo de acuerdo, sacó turno con los médicos correspondientes y unos días antes de la primera consulta donde sabía que le iban a hacer la primera ecografía, sintió como un dolor la desgarraba, se encontró manchada en sangre y desesperación, en el hospital le dijeron que fue un aborto espontáneo, que no se desanime y sea fuerte.

 Unos meses después Sebastián fue padre de un hermoso niño, con su novia de hace años, pero nunca supo que perdió un hijo. Mientras él pasa el día del padre muy feliz de ser bendecido con la compañía de su hijo, Vanina piensa en el día de la madre como el día que nunca fue, pero supo que por un momento hubo amor dentro suyo.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Ojalá.

  Ojalá cuando todo esto se acabe y volvamos a empezar, nos levantamos un domingo temprano mientras entra el sol por la ventana y me digas "Karen, voy a preparar unos verdes, vos prepará ese verde".

Llevo tiempo practicando, ojalá que alguien te lo arme como lo armo yo mi amor.



lunes, 7 de septiembre de 2020

José Luís.

  José Luís era un chico bajito, con la cara afilada, cejas casi transparentes, ojos marrones y rubio, lo conocí cuando tenía 10 años.

 Durante los siguientes tres años lo miré con mucha atención y detenimiento, pensaba que algún día iba a darse vuelta a mirarme pero eso nunca pasó. Claramente no pasó porque siempre fui la desplazada de todos lados, además era fea y era muy alta para mi edad.

 Ví cómo pasó del guardapolvo de primaria a los pantalones de vestir del uniforme de secundaria, cada día me parecía más hermoso que el día anterior, nunca nadie supo lo que sentía por él y después de todos esos años pasados, sentí una necesidad de crecer y dejarlo atrás porque nunca me iba a ver, a veces pienso que ser invisible es una ventaja, pero otras veces paso tan desapercibida que no sé si José Luis se acordará de mí.

 No, yo tampoco me acordaba de él pero en un flash volvió esa ternura de la infancia.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Un enorme dragón.

  Llegaba de la escuela y me sentaba a merendar y mirar Floricienta, soñando con el día en que llegara el amor, aunque en ese entonces creía que me gustaba alguien y pasaba horas y horas pensando y cantando, rogando que pasara por mi vida y calculando que cuando yo tuviera 20, él tendría 20 y tantos.

 Él ahora lleva un par de años casado y tiene un hijo, de racing, ¿Qué le va a hacer el agua al aceite? Si de todas formas nunca me vio y nunca lo va a hacer, le deseo lo mejor para su vida y que sea lo que tenga que ser. Nunca supo que lo amé y nunca lo va a saber, nunca nadie lo va a saber, es un secreto que me llevo a la tumba.

 Pero no todo es como lo esperamos, el amor se presentó cuando no estaba lista y no sé si fue una cuestión personal o una cuestión grupal (porque seguro en algún momento fuimos muchos más que dos) y no supe cómo manejar la situación, como en un cuento un enorme dragón nos robó el corazón.

 24 años y de lunes a viernes a las 18 hs, revivo todo aquello que me quedó de mi infancia y dónde pensaba que iba a ser cantante porque me atreví a soñar y sí, te canto mucho aunque no me escuches, no hay soñadores pequeños ni sueños tan grandes, si se sueña se puede realizar.

https://youtu.be/B8OxYTRokbE

 

sábado, 5 de septiembre de 2020

Ese planeta que nunca viste.

  Los hechos de la siguiente historia son ficticios, los nombres de los personajes fueron cambiados y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


 Ramiro era la traslación, Marianela la rotación y el planeta era su amor. 

 Ellos no lo sabían, eran jóvenes pero cuando se conocieron esa noche algo se selló, un destino que iba a hacer que ese planeta se parara si uno de los dos no estaba presente. 

 - No te enamores, le dijo ella a él, él se rió arrogante y pasaron los días, semanas, meses hasta que ella hizo a un lado su ego y aquella noche mirando a los autos desde la terraza, Marianela le pregunta a Ramiro, "¿Cuánto tiempo hay que esperar para amar a alguien?", él no supo contestar.

 En la cama esa misma noche, ella lo abrazó por la espalda y se le escapó un "te amo", había perdido la batalla, era la primera vez que ella decía que amaba a alguien en toda su vida y hubo un silencio desgarrador, hasta que él le respondiera "yo también te amo", Marianela se guardó las lágrimas de la emoción y volvió toda su alma al cuerpo, él también había perdido, pero lo que no sabían era que estaban ganando, no todos los días se ama a alguien y algo inexplicable les hizo saber que ese día el pequeño mundo que se formaba entre los dos cobró vida y se pobló de esperanza, de amor, de luz, de paciencia.

 Inventaron un lenguaje secreto para que solo los que eran parte de ese planeta lo entendieran y ellos eran los únicos dos habitantes, lo decoraron con gustos de recetas de cocina, las estaciones del año iban pasando y el mundo que crearon iba creciendo, hasta que una tarde el planeta extrañamente dejó de girar, todo se frenó, Ramiro caminó por esa puerta y cuando se fue, el planeta se apagó.

 Marianela estaba sola, tratando de que el mundo no se le viniera a sus espaldas, sabiendo todo el peso que cargaba y lo pudo mantener un tiempo esperando el regreso de Ramiro, para que todo vuelva a florecer, y que los mares vuelvan a tener olas, que las estaciones sigan pasando y volver a hablar en ese lenguaje secreto.

 Un par de veces se cruzaron sus caminos y el planeta era un fuego habitado por mil colores que se encendían e iluminaban toda la superficie, él le daba el agua y ella la tierra, pero volvía a apagarse y los fueguitos se congelaban.

... Hoy ya no sé si existe ese planeta, ya no sé si existe Marianela, ya no sé si existe Ramiro, no se pueden encontrar en la misma órbita, así fue como otro planeta murió, otro lenguaje secreto se perdió.

 Por algún lado del cielo, cuando lo miran, debería estar el cuerpo del planeta apagado desorbitando y flotando sin rumbo en el espacio gigante del universo.