Ni sé por dónde empezar, pero uno nunca empieza por el principio aunque pareciera que sí, tengo menos de veinte minutos antes que todo lo que tomé me haga un efecto deseado.
El principio está lejos, pero puedo contarles del ahora, que es lo que vale, no importa el barrio, importa que coincidimos, en esta vida tal vez que quiso darnos una oportunidad y la arruiné al querer matarme, pero no importa porque ya habrán más vidas y más oportunidades de matarme, no lo dudo, me miraste seriamente y no tuviste respuestas y no esperaba respuestas tampoco, porque yo fui buscándolas pero no para recibirlas de tu parte, si no que fuera la misma vida a la que no le quise dar oportunidad la que me respondiera y mirá la muy guacha me dijo "quedate un rato más a mirar esta historia", me convenció de que hacía falta verla para saber qué carajo iba a pasar, si me quedé a pesar del dolor y de que no puedo sanar mis heridas es porque sé que la misma explosión que me hizo revivir, también me va a hacer morir por dentro y esa muerte ya la viví, la vivo día tras día, esperando a que algo nuevo explote y me haga vivir.
A todo esto, llegado hasta acá dirás, qué locura ¿no?, tener que ir buscando explosiones para vivir y sí, hay que ir buscándolas porque lamentablemente no nos encuentran por el camino de ningún lugar y pensé que esa era mi última explosión, mi último acto. Sigo firme en que sí todo fracasa siempre va a estar ese último truco bajo la manga, ¿por qué le tienen tanto miedo a la muerte? Es inherente al ser humano, si tenés vida, vas a morir, es inevitable y mientras más rápido lo aceptes, mejor te lo vas a tomar, pero mientras tanto este mundo y este plano me aprisiona en saber cómo va a terminar la historia que les relataba...

