jueves, 31 de diciembre de 2020

Entrada mil. (1000)

 Ni sé por dónde empezar, pero uno nunca empieza por el principio aunque pareciera que sí, tengo menos de veinte minutos antes que todo lo que tomé me haga un efecto deseado.

 El principio está lejos, pero puedo contarles del ahora, que es lo que vale, no importa el barrio, importa que coincidimos, en esta vida tal vez que quiso darnos una oportunidad y la arruiné al querer matarme, pero no importa porque ya habrán más vidas y más oportunidades de matarme, no lo dudo, me miraste seriamente y no tuviste respuestas y no esperaba respuestas tampoco, porque yo fui buscándolas pero no para recibirlas de tu parte, si no que fuera la misma vida a la que no le quise dar oportunidad la que me respondiera y mirá la muy guacha me dijo "quedate un rato más a mirar esta historia", me convenció de que hacía falta verla para saber qué carajo iba a pasar, si me quedé a pesar del dolor y de que no puedo sanar mis heridas es porque sé que la misma explosión que me hizo revivir, también me va a hacer morir por dentro y esa muerte ya la viví, la vivo día tras día, esperando a que algo nuevo explote y me haga vivir.

 A todo esto, llegado hasta acá dirás, qué locura ¿no?, tener que ir buscando explosiones para vivir y sí, hay que ir buscándolas porque lamentablemente no nos encuentran por el camino de ningún lugar y pensé que esa era mi última explosión, mi último acto. Sigo firme en que sí todo fracasa siempre va a estar ese último truco bajo la manga, ¿por qué le tienen tanto miedo a la muerte? Es inherente al ser humano, si tenés vida, vas a morir, es inevitable y mientras más rápido lo aceptes, mejor te lo vas a tomar, pero mientras tanto este mundo y este plano me aprisiona en saber cómo va a terminar la historia que les relataba...

jueves, 24 de diciembre de 2020

Las mariposas

  Hay dos cosas que esperan las mariposas, el amor y la muerte, esas explosiones de la corta e inevitable vida que llevan.

 Todos llevamos esas mariposas dentro, esperando a estallar y salir volando, como si tuvieran solo ese instante de vida para abrir las alas. 

 Mis mariposas estallaron en ese beso, ese amor invadió todo mi cuerpo, mi mente, mi vida y si me acuerdo de ese día la sensación de las mariposas, vuelven.

 Ahora inevitablemente las mariposas se quedaron atrapadas esperando a lo inevitable, a la misma muerte para por fin ser libres. El amor ya las encendió una vez y tal vez nunca más vuelva a pasar hasta que puedan ser cuando me muera, porque quieren salir, les pesa esta alma rota y quebrada.

 Quieren abrir sus alas. 🦋

viernes, 18 de diciembre de 2020

Espero no ser la única persona en este mundo.

  Como planteé anteriormente, la confianza de las personas se mide en las promesas cumplidas y no en las hechas, a esa pequeña Karen le prometí hace diez años algo muy importante y se preguntarán, ¿por qué diez años?

 Porque si en diez años, que no son menos, seguía con mi vida y la misma vida me daba la oportunidad de resolver aquel enredo que me pesó un poco por momentos, iba a poder arreglarlo cuando tuviera la madurez suficiente como para procesarlo todo, si en esos diez años no sucedía eso, mi propia promesa fracasaría, pero no.

 Me dijeron que las personas no cambian, al contrario de mi pensamiento las personas se transforman para poder crecer, hay ideas que se transforman para darle paso a percepciones nuevas, no podemos tener pensamientos estáticos, tal vez no cambien pero sí se transforman.

 Pasando a esa promesa a la pequeña, era una simple pregunta que tenía que hacer una vez que sintiera que ya hubiera superado todo, está bien, hay cosas que no se superan como las pérdidas, pero en diez años pude transformar todo y ser alguien tan diferente que ya no reconozco a aquella niña un poco perdida. 

 La casualidad de que voy acumulando fechas, las fechas me persiguen como sombras que siguen ahí aunque apagues la luz, pero es coincidencia pura a fin de cuentas todo se trata de ahora en más en coincidir, ¿o no?

jueves, 17 de diciembre de 2020

Besos en tiempos pandémicos.

  Y pensar que por un beso me jugué todo y cuando digo todo, es todo, porque realmente nada importó en ese momento que duró un instante pero se vuelve a repetir eternamente.

 No importó ni el tiempo, ni el lugar, ni los otros y los demás, no importó nada más que vos y yo y las ganas que tenía de que mis labios sintieran tus labios, porque no cualquier boca puede ser dispenser de besos en tiempos pandémicos.

 Me costó un poco más de lo que creí, pero después de todo, no me puedo arrepentir de nada (tal vez de que me hisoparon el cerebro), pero eso no es novedad en este tiempo raro que nos atraviesa.

 ¿Es legal volver una y otra vez a ese momento o tengo que poner pausa y dejar de repetirlo?

 Desde el 7 de febrero que no me besaban...

viernes, 11 de diciembre de 2020

No es un adiós, es un hasta luego.


  Y a dónde van todas las almitas a parar, ahí nos vamos a encontrar, porque sé que estamos unidos y nunca nada nos va a separar, mientras trago saliva y junto valor, respiro el último tiempo de aire, no soportaría ver morir a nadie, ni a mí misma, por eso voy a esperar a cerrar los ojos y dejarlo todo así como está, porque como está es un caos y no tengo a dónde correr.

 Esta vez no me voy a poder escapar.

Hasta luego y fue un placer.

(PERDÓN, ESE DÍA ESTABA MUY DECIDIDA Y PREPARADA PARA TOMAR 180 PASTILLAS PICADAS E IR A TIRARME A LAS VÍAS DEL TREN, PERO YA ESTOY BIEN, O ESO CREO.)


martes, 8 de diciembre de 2020

¿Qué más te puedo decir?

  Ando buscando inspiración entre todos los problemas que andan rondando, a veces cuesta, a veces no, pero siento que todas las ideas se me escurren entre los dedos y tengo que volver a empezar, cuando ya me perdí y parecía volver a encontrar eso, se escapa.

 Sueño mucho, muchas pesadillas, muchos sueños lindos y no tan lindos, ando viviendo y llenando lo más que puedo la pregunta "¿Qué hubiera pasado sí..." 

  Es inherente al ser humano el tiempo que nos pasa pero a mí me viene corriendo en una carrera que sabe que no tengo ventaja y pienso mil maneras de poder ganarle pero, ¿cómo ganarle a una fuerza imparable?

 El tiempo tan ancestral como sí mismo, nunca nadie le pudo ganar y estamos atados a la condena de que siga pasando sin importar lo que nos pase, nada resiste al tiempo, nadie resiste al tiempo.



jueves, 3 de diciembre de 2020

El sufrimiento propio y ajeno.

  Encontré el equilibrio perfecto entre saber priorizar por qué sufrir y qué dejar de lado, sin dudas eso me hizo muy bien a pesar de estar sufriendo.

¿Y por qué, dirás? 

Simplemente estaba gastando energía en cosas que no se van a solucionar, si bien mi mayor sufrimiento tampoco tiene solución, por lo menos sé que luché y puse todas las fichas en este doloroso juego y no me llevo más que la satisfacción de haber jugado, haberme divertido, llorado y mucho más, pero principalmente que no bajé los brazos en ningún momento.