jueves, 3 de diciembre de 2020

El sufrimiento propio y ajeno.

  Encontré el equilibrio perfecto entre saber priorizar por qué sufrir y qué dejar de lado, sin dudas eso me hizo muy bien a pesar de estar sufriendo.

¿Y por qué, dirás? 

Simplemente estaba gastando energía en cosas que no se van a solucionar, si bien mi mayor sufrimiento tampoco tiene solución, por lo menos sé que luché y puse todas las fichas en este doloroso juego y no me llevo más que la satisfacción de haber jugado, haberme divertido, llorado y mucho más, pero principalmente que no bajé los brazos en ningún momento.

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