Encontré el equilibrio perfecto entre saber priorizar por qué sufrir y qué dejar de lado, sin dudas eso me hizo muy bien a pesar de estar sufriendo.
¿Y por qué, dirás?
Simplemente estaba gastando energía en cosas que no se van a solucionar, si bien mi mayor sufrimiento tampoco tiene solución, por lo menos sé que luché y puse todas las fichas en este doloroso juego y no me llevo más que la satisfacción de haber jugado, haberme divertido, llorado y mucho más, pero principalmente que no bajé los brazos en ningún momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario