Dicen que nos llevamos todo lo que aprendemos en cada vida a cuestas en el alma, todo lo que sentimos lo guardamos en el alma, como si fuera una mochila interdimensional o como se diga.
Ay almita mía, ¿cómo te explico?
No quiero andar rumiando estas penas y pienso que en algún momento algo las va a limpiar, las va a barrer y vas a volver a brillar almita querida, no vas a doler más porque donde vayas no va a haber más dolor.
Vas a llegar al lugar donde todas las penas se quitan bailando y sé, desde el fondo que vos querés bailar todo el tiempo, porque sos una fiesta, una explosión de colores, perdón por opacarte tanto, te tengo de prestada y ya me hice a la idea de que podías aguantar todo, así que cuando llegues a destino sacudite los dolores que en otro lugar alguien más va a estar esperando almita mía.
Alguien más va a necesitar que le enseñes a bailar.
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