Como planteé anteriormente, la confianza de las personas se mide en las promesas cumplidas y no en las hechas, a esa pequeña Karen le prometí hace diez años algo muy importante y se preguntarán, ¿por qué diez años?
Porque si en diez años, que no son menos, seguía con mi vida y la misma vida me daba la oportunidad de resolver aquel enredo que me pesó un poco por momentos, iba a poder arreglarlo cuando tuviera la madurez suficiente como para procesarlo todo, si en esos diez años no sucedía eso, mi propia promesa fracasaría, pero no.
Me dijeron que las personas no cambian, al contrario de mi pensamiento las personas se transforman para poder crecer, hay ideas que se transforman para darle paso a percepciones nuevas, no podemos tener pensamientos estáticos, tal vez no cambien pero sí se transforman.
Pasando a esa promesa a la pequeña, era una simple pregunta que tenía que hacer una vez que sintiera que ya hubiera superado todo, está bien, hay cosas que no se superan como las pérdidas, pero en diez años pude transformar todo y ser alguien tan diferente que ya no reconozco a aquella niña un poco perdida.
La casualidad de que voy acumulando fechas, las fechas me persiguen como sombras que siguen ahí aunque apagues la luz, pero es coincidencia pura a fin de cuentas todo se trata de ahora en más en coincidir, ¿o no?
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