Y pensar que por un beso me jugué todo y cuando digo todo, es todo, porque realmente nada importó en ese momento que duró un instante pero se vuelve a repetir eternamente.
No importó ni el tiempo, ni el lugar, ni los otros y los demás, no importó nada más que vos y yo y las ganas que tenía de que mis labios sintieran tus labios, porque no cualquier boca puede ser dispenser de besos en tiempos pandémicos.
Me costó un poco más de lo que creí, pero después de todo, no me puedo arrepentir de nada (tal vez de que me hisoparon el cerebro), pero eso no es novedad en este tiempo raro que nos atraviesa.
¿Es legal volver una y otra vez a ese momento o tengo que poner pausa y dejar de repetirlo?
Desde el 7 de febrero que no me besaban...
No hay comentarios:
Publicar un comentario