jueves, 18 de junio de 2026

Despedirme o quedarme.

    Últimamente los días vienen siendo de mucha reflexión, de pensamientos extraños, de ideas raras, de emociones extremas, de sentimientos rotos, de autoestima herida (por no decir inexistente), de mirar al techo como si ese color blanco me fuera a dar una respuesta, como si esa línea que se marca en la pintura fuese algo revelador, de mucho cansancio pero no ese agotamiento que tenés después de un largo día, es algo más como vivir agotada, pelear en mi propia mente porque sí, en éstos días tengo que decidir si despedirme o quedarme.

   Lo pienso y todo lo que conozco y sé está acá, solo quise ser amada y casi salí muerta y si me voy conoceré otra especie de dolor, el de la ausencia, pero en el pasado he luchado con ese dolor y le gané, no sé si quiera quedarme en éste lugar que, para ser feliz tengo que aceptar condiciones qué estrujan el corazón.

   ¿Y si me despido y me voy?

viernes, 12 de junio de 2026

Nadie tiene la culpa.

   Estoy muy cansada y sólo quiero dormir, hace mucho tiempo vengo meditando sobre ésto, nadie tiene la culpa.

  Nadie tiene la culpa de mis estallos, de mí yo literario que amó leer y escribir, de mi yo histriónica porque todo era una tragedia, nunca supe diferenciar una cosa pequeña de una gigante, el ataque siempre fue ataque, de mí yo borracha, ay sí ese que lo disfruté cada segundo de lo que recuerdo (y lo que no también), de mí yo leal que no alcanzó o no fue lo suficiente, de mi yo habitando el amor, nunca tuve que habitarlo porque eso destruyó lo poco que pude construir con lo que dejaron de mí.

(Habrán más pero hoy realmente no importan).

  No fue culpa de nadie, no va a serlo y no será, en otra vida podemos volver a encontrarnos.

   Hasta la próxima.

jueves, 11 de junio de 2026

Me sobra el aire y me faltan ganas de respirar.

     Después de encontrarnos, de coincidir, de ser correspondidos, después de querernos, amarnos, atravesar dolores, felicidades, atravesar tanto y aún así quisiste romper ésto tan hermoso que construimos, parece que no era lo más maravilloso para vos, no soy merecedora de nada bueno, por eso cada vez me rompés un poco más y más y la grieta ya se empieza a ver, todo lo que pensé no fueron inseguridades, fueron certezas gritando que no estaban allí en vano, nunca me quisiste para nada ni para bien ni para mal, no soy nada de lo que te gusta, no tengo nada que te guste, no tengo habilidades, cualidades, no tengo nada sólo tengo vida y a veces pienso que, ¿para qué la tengo?

   Lloro por las noches, en silencio, bajito y entre sollozos tomo aire y pareciera sobrar en este pecho que está roto, me gustaría frenar allí pero cada día tengo menos ganas de respirar.