Estoy muy cansada y sólo quiero dormir, hace mucho tiempo vengo meditando sobre ésto, nadie tiene la culpa.
Nadie tiene la culpa de mis estallos, de mí yo literario que amó leer y escribir, de mi yo histriónica porque todo era una tragedia, nunca supe diferenciar una cosa pequeña de una gigante, el ataque siempre fue ataque, de mí yo borracha, ay sí ese que lo disfruté cada segundo de lo que recuerdo (y lo que no también), de mí yo leal que no alcanzó o no fue lo suficiente, de mi yo habitando el amor, nunca tuve que habitarlo porque eso destruyó lo poco que pude construir con lo que dejaron de mí.
(Habrán más pero hoy realmente no importan).
No fue culpa de nadie, no va a serlo y no será, en otra vida podemos volver a encontrarnos.
Hasta la próxima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario