Me miro al espejo y me sonrío, todo está bien, pero mirándome mejor, mirando a esa mujer que me está mirando sé que algo falta.
Algo falta, está bien, algo puede faltar pero ¿qué será?
Empiezo a revisar que todo esté en su lugar como siempre y empiezo a caer en la cuenta de que lo que falta representa un vacío gigante de nada, porque nada lo puede llenar y comienzo a buscar afuera lo que pueda encajar en ese vacío pero sigue vacío igual, no se llena nunca y voy poniendo cosa tras cosa y lo miro al vacío, me devuelve la mirada y sabe qué es lo que me falta.
Si, lo que me falta no se encuentra dentro de mí, está allá afuera tan lejos que ni siquiera puedo sentirlo.
No te tengo a vos, pero me tengo a mí, no fui suficiente para vos y ahora tengo que ser suficiente para mí, el vacío lo sabe pero no quiere llenarse.
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