Ellos, aquellos, los que no se fueron, los que fueron desaparecidos, a los que secuestraron, a los que apropiaron, a los que raptaron, a los que mataron.
¿En serio pensaban que no íbamos a recordar las heridas que nos dejaron?
Esta tierra sangra con su historia y la justicia es nuestra memoria, resistir contra las balas del olvido.
Hoy faltan 30.400 personas en una silla, en una mesa, un padre, una madre, un hijx, un tío, sobrino, primo, vecino, ellos, aquellos los que no volvieron pero se quedaron en nuestra memoria.
Los otros, los militares, por cada Videla hay una resistencia lista para seguir peleando y buscando a los desaparecidos, abuelas y madres con sus pañuelos blancos a la cabeza, siguen esperando en la Plaza de Mayo a qué vuelvan ellos, aquellos.
Los otros, los Videla no contaban con algo, que todo olvido está lleno de memoria y no se puede olvidar sin antes recordar y cuando se recuerda, se hacen presentes ellos, todos.
Nunca se va a dejar de buscar.
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