miércoles, 21 de abril de 2021

Los hijos que nunca voy a tener.

  Sé que cuando nací, no pedí nacer (nadie lo pidió en realidad), pero crecí con la premisa de que mi vida era una miseria que tenía que transitar porque egoístamente dos personas se pusieron en desacuerdo para que existiera en este mundo. 

 No sé qué clase de marca dejaré en la vida de los demás, pero sé la clase de marca que los demás dejan en mi vida y eso me desalienta más en la vida. Digamos, en resumen, no hay muchas cuestiones personales por cuáles vivir y cuando las busco allá afuera, vuelvo acá adentro llorando y vacía, más vacía de lo que me fui.

 Últimamente me quema esto de los nombres que le pondría a los hijos que nunca voy a tener, porque siempre pero no hay un solo momento que no haya pensado en que no voy a tener hijos, nada bueno puede salir de mí, comprobado con hechos hasta el día de hoy y lo voy a seguir comprobando.

 Los nombres de los hijos que nunca tendré ya no interesan, porque nunca van a tener un padre, una madre, un nombre, una cara, un perfume, una piel, una vida. 

 Nunca van a nacer, porque nunca supe vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario