Cuando vas corriendo y te impactás contra algo tan fuertemente que no te queda más remedio que levantarte y seguir corriendo.
Llegás a tu casa y te das cuenta de que el choque fue mucho más grave de lo que pensabas, estás sangrando y empieza a doler.
Creo que sigo en el shock donde no puedo aceptar el golpe o tal vez no quiera aceptarlo, dentro de la negación, lo que se niega, nunca pasó, pero, ¿cómo le explicás a ese vacío que está ahí por qué existe?
Cuando prometí no causar el peor error de mi vida, me lo prometí para no llegar a cumplirlo, no para hacer una carrera contra mí para ver cuál de todos mis estados era el que ganara la carrera y venciera perdiendo todo.
Me odio, no hay otra opción que odiarme, porque no conozco otra cosa que luchar por tocar el cielo y que mis mismas manos me tiren al infierno.
Me odio.
Me
Odio.
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