Y nos planteamos que llega el viernes, sin trabajo, desaprobada, vomitando desde la mañana, tal vez vaya a vomitar ahora, ya que tomé tanto que no me reconozco, me depilé mal las cejas y no quiero que el mundo me vea, rompiste otra promesa.
- Prometo que no me voy a olvidar nunca más de buscarte a la salida del jardín.
- Prometo que nunca más me voy a olvidar de buscarte a la salida de la escuela.
- Prometo que mañana no va a salir aguado el guiso y va a tener verduras.
- Prometo llevarlos al cine.
- Prometo que mañana van a ir a la escuela con ropa limpia.
- Prometo que no los voy a abandonar.
- Prometo no pegarte más.
- Prometo que voy a dar lo mejor de mi para no lastimarte y estar siempre para lo que necesites.
(Y acá sigo esperando porque necesito tanto)
- Prometo que vas a ser el amor de mi vida pase lo que pase.
(Y acá sigo esperando a ver si se arregla todo lo que rompiste a tu paso)
Tengo más promesas rotas que el mismísimo tiempo que lo rompe todo. Lo deshace, pero no puedo deshacer eso que me hace ser quien soy.
Y mientras lloro por que motivo vaya a saber el mismo que me dio este don de ser tan extremista sin pedirlo, me desafío a seguir viviendo porque así algo o alguien lo quiere, pero no piensen egoístas de mierda que si ustedes no tuvieran pena de mí, yo hubiera muerto hace rato y me hubiera liberado de este cuerpo roto y esta mente perturbada que nunca sé como sanarla.
Solo sé que me prometiste llegar y nunca llegaste...
No hay comentarios:
Publicar un comentario