Muchos piensan que se escribe para dejar algo al futuro una vez que seamos pasado, pero eso no es lo que me motiva a escribir.
No quiero ser reconocida, no famosa, ni nada por el estilo, quiero pasar lo más desapercibida por la tierra caminando en puntitas de pie casi sin hacer ruido.
Lo inherente al escribir es que escribo porque necesito hacerlo, aunque nadie me lea, aunque nadie lo sepa porque hay tantas cosas que suceden dentro de mí que este lugar es mi trinchera para todo dolor y agonía, para los recuerdos sinestésicos y para los que no tienen color, para los sueños frustrados (acá nada se hace realidad hace mucho tiempo) y para los que no me dejan dormir, porque nadie va a escuchar ad honorem a una loca que tiene manías y depresiones desproporcionadamente.
A veces, solo a veces me hace bien soltarte, porque asociarte a lo bello de la vida siempre va a ser mi condena y vivir repitiendo "quisiera ser quien fui" por no poder construir una persona que me guste con los despojos de las batallas perdidas y las cicatrices que eso implica.
No quiero ver esa creación así como nadie quiso ver a Frankenstein.
No hay comentarios:
Publicar un comentario