No inventé la felicidad, fue algo que me diste y cuando me lo quitaste no hubo otra persona, ciencia, momento o situación que me hiciera sentir así de completa.
Quiero soltarte y decirte que en dónde estés sigas inventando la felicidad de a ratos, de a besos, de a abrazos, de a sonrisas, de a amor.
Esta intransigencia en algún momento va a pasar y vas a desaparecer pero el olvido selectivo no sirve en mi.
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