Lo cierto es que no sé cómo volver a dónde era feliz, lo intento una y otra vez, doy nueve pasos y pienso que el décimo me va a llevar de nuevo allí, pero no, vuelvo al comienzo donde estaba triste y todo se repite, vuelvo a dar de nuevo otros nueve pasos distintos esta vez pensando que esta vez sí va a funcionar, pero la lucha constante contra la tristeza se hace sentir, me quedo quieta, me detengo, miro, me entristezco, me achico, me deprimo y vuelvo a repetir.
Hace nueve pasos que no sale el sol, pero hace más de millones de pasos que lo intento nueve veces y no llego al décimo, me tropiezo y para caminar hay que volver a pararse, no sé si hoy tenga ganas de pararme, tal vez hoy quiera contemplar el reflejo de lo feliz que fui ahí, en dónde sólo me alumbra un recuerdo, o una serie de recuerdos.
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