
No creo en las casualidades, y que nos hayamos conocido no es tampoco una. Ya no me preocupo tanto por lo que está por venir, solo lleno mi vaso de té y me siento a esperar a que el tiempo desarrolle todo con total naturalidad.
Ya sos parte de mi vida... ¿Qué más podría pedir?
No hay comentarios:
Publicar un comentario