Había un pájaro que cantaba por las mañanas, cantaba mientras se bañaba, cantaba con el alma, pero un día se dio cuenta de que había algo que lo rodeaba y por más que intentara volar, no podía hacerlo, lo que lo rodeaba le impedía el vuelo, pensaba, "¿qué culpa tengo? Si canto para alegrar el mundo".
El pajaro se empezó a apagar, y con él su canto, si prestabas atención, se podía escuchar la misma letra una y otra vez de su canto...
El pajaro se empezó a apagar, y con él su canto, si prestabas atención, se podía escuchar la misma letra una y otra vez de su canto...
Sólo quiero ser libre en este mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario