Una vez una profesora nos pidió perdón por hablar demasiado sobre la bomba Na-K, y yo no entendí por qué perdía perdón, si estaba hablando con tanto conocimiento y con tanto entusiasmo, pero después me acordé de que hay gente que también prometía escucharme y callaron mi voz.
La diferencia es que a ella tienen que escucharla por compromiso, y yo lo hago por pasión, tal vez por eso esperé que nunca me callen, porque esperé algo que nunca tenía que hacerlo.
La diferencia es que a ella tienen que escucharla por compromiso, y yo lo hago por pasión, tal vez por eso esperé que nunca me callen, porque esperé algo que nunca tenía que hacerlo.

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