Hace unos años, mi hermana me dijo que era "terrible puta", en mí precaria educación, creía que cuando me decían que era "puta", era porque soy fácil, pero va más allá, porque me interesa vivir mí sexualidad como la sintiera, no encerrarme en los estándares, ser sucia, ser libre y disfrutarlo, sin cosificar mi cuerpo, cerrar los ojos y saber verme por adentro, entregarme como si fuera la última vez y vivirlo con quién yo elija.
Las putas, son trabajadoras sexuales, es un trabajo, es remuneración por esfuerzo y hoy por hoy, estoy orgullosa si me dicen puta, hasta el día de hoy me acosté con 25 personas, incluyendo hombres y mujeres y con todos estuve por interés, sentimental o por compañía pero 25, es un cuarto de 100 y algunas personas me dicen que es un número alto, me gusta el sexo y creo que la gran mayoría de las personas nacieron a través de relaciones sexuales, no tengo porqué ocultarme u ocultar nada, pero hasta las trabajadoras sexuales tienen corazón y ese corazón tiene dueño aunque sus cuerpos sean libres y vivan los momentos, ellas también vuelven a pasar por los mismos lugares sin hacerse tanto daño porque son, como vos y como yo, pero sin tanto prejuicios.
Si me dicen puta, es un orgullo que me vean tan libre, con tantas cicatrices del amor.

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