jueves, 10 de mayo de 2018

Automático

 El semáforo se pone en rojo y la luz de guía peatonal en blanco y todos pasamos, paramos en la siguiente esquina, unos van, otros vienen, apoyamos la sube en el molinete en fila y pasamos, subimos al subte y nos agarramos de donde podemos.
 El ascensor hace un ruido al llegar, se abren las puertas y todos subimos, vamos bajando en diferentes pisos, pip, pip, pip, veo como los demás van con sus pantallas prendidas, pegadas a sus ojos. Pareciera un mundo surrealista, dónde todo está automatizado.
 Hoy subí al colectivo, apoyé la sube, pasé, me senté y abrí la ventana mientras todos las cerraban.
 Me niego a que mi automatismo me haga olvidarte.

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