jueves, 31 de octubre de 2019

Es...

 Bueno, sigo fracasando con eso de escribir lo que me olvido cuando me lo acuerde, porque me lo sigo olvidando, nos vamos haciendo más viejos y vienen las alergias, con éstos árboles que largan como una cosa amarilla que se te pega en la ropa pero esa no es la noticia...
 ¡ES ÉPOCA DE MORAS!
Ayer, me bajé una parada antes sin darme cuenta del colectivo en un descuido y pasé por un árbol que da moras en su época y uno de mis sueños siempre fue hacer una torta de moras, pero las ponía a congelar y mi mamá las tiraba, así que es momento de mandarle mensaje a una amiga y salir al barrio mitre, enchastrarnos hasta llegar a treparnos a las partes más altas de los árboles y conseguir las mejores moras.
 Siempre quise que esa torta sea para el día de mi cumpleaños, si las consigo, puedo esperar.
Pero tengo que salir a buscarlas.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Sigue siendo otro día más.

 Tranquilos, sigue siendo otro día más, hoy escuché como mi padrastro le decía a mi hermano que me saqué un diez mientras yo dormía, algo se movió, pero supongo que lo sacaré cuando esté bien borracha y llore por lo que tengo y no tengo que llorar, me vestí para otro día más, otra curación plana más, otro día de viajar en colectivo más, a veces me pregunto quién serás firefox, pero dejo mejor que la duda se quede ahí, ya que tengo muchas visitas por semana del mismo lugar y ya nadie usa ese motor de búsqueda. ¿Qué más da? Hay que ser originales.
 Me di cuenta de que mis zapatillas tienen un hueco pero las voy a seguir usando porque las amo, me había olvidado de eso, la psicóloga me dijo que anote las cosas que me olvido pero cuando me acuerde que me las olvidé, contradicción en sí misma, pero lo vamos a intentar, simplemente
sólo
es
otro
día
más.

lunes, 28 de octubre de 2019

Otro día más.

 Hoy salió el sol, después llovió, de los nervios casi me tiro hacia atrás y después lloré de la felicidad, mientras lloviznaba y esquivé aquella baldosa floja que siempre me moja, hoy no, no era el día pero seguía siendo otro día más.
 Pareciera que todo mejora, me llegó ese mensaje que tanto esperaba, pero no lo voy a responder, hoy no, no es el día, pero es otro día más.
 O pasa de todo o no pasa nada, pero hoy no me preocupo, es solo otro maldito día más.

viernes, 25 de octubre de 2019

Y las sobras que quedaron... ¿Eran las que esperabas?

Si fuera por mí, me quedaría en mi casa todo el día sin salir, comiendo galletitas, pero, ¿Dónde está mi casa?
 Gran dilema.
 Ésta nunca fue mi casa y mi casa a la que pertenecía ya no pertenezco más, ni las llaves me quedaron. Cuando salí de mi internación le dije implícitamente a mi madre si no me podía quedar unos días en su casa y me dijo "andá a tu casa que te están esperando". Eso dolió un montón, como si hubiera seguido el castigo por lo que había pasado.
 Entonces, ¿Dónde está mi casa?
Dónde hay 4 gatos, 3 kilos de milanesas de pollo, dónde duermo del lado derecho de la cama y lleno el izquierdo de migas para vengarme, dónde te odio, te odio profundamente y no se lo puedo decir a nadie más que a mí porque no sé por qué. Dónde salgo al balcón casi desnuda a fumar a la noche cuando te dormís y después me baño, dónde me aseguro que te duermas primero y no me vayas a molestar ni tocar un pelo, pareciera más la casa del terror que la mía, pero sí, es mí casa.

jueves, 24 de octubre de 2019

Y sigo.

  Borré unas cuatro veces tratando de poner en palabras el cansancio que cargo, pero creo que quedó claro hace un tiempo, "che, que ojeras que tenés", gracias por tanto amor de los hermosos comentarios que recibo, nadie sabe que es lo que sucede en mí vida y yo no critico porque no sé qué sucede en sus vidas. A veces me gustaría que las palabras se fueran y sólo quedaran las acciones y podamos ver quien realmente está y quien no, que no haya más palabras en las bocas y que no hayan más comentarios y tampoco mentiras, que no haya nada más que lo que hacemos.
 Podemos probarnos a que le hacemos foco e hincapié, ya saben dónde voy a dejar todo, estoy cansada pero sigo, sigo.

miércoles, 23 de octubre de 2019

No es tal vez.

 Les juro por lo que crean que también soy un ser humano y termino los días agotada de tanta mierda que pareciera no terminar y no es que me queje de lo que me tocó, pareciera que ya estaba predestinado, pero también me canso, también me quiebro y me llevo todo eso mientras voy caminando desde la parada a mí casa y trato de calmarlo mientras fumo un cigarrillo, pero no se va eso que está guardado en la mochila, pero tampoco puedo decirlo porque no puedo ser mala en ésta situación, hay algo que me ahoga, pero lo acepto con total naturalidad que da miedo, me lo trago todo y sigo de largo.

Nótese que no usé ni un "tal vez", porque ésto no es tal vez, por ahí o puede ser, es una realidad que me quema.

martes, 22 de octubre de 2019

Responsabilidad.

 Me siento como esa cosa, ese algo con el que se divierten, hasta que empiezan a conocer mi parte más oscura y nadie se queda a verla, porque soy un lastre, soy una carga, soy ésto.
 Veo sonrisas y después veo mi propio llanto caer por mis mejillas por no poder ser otra persona más que yo misma, ¿Se irá algún día éste sentimiento?

Por ahora ésta canción es la que me representa totalmente:
https://youtu.be/BtvJaNeELic

lunes, 21 de octubre de 2019

Por fin lo pude decir.

 Por fin se lo pude decir a alguien, ésta mochila que llevaba se va yendo al fin y no está mal aceptarlo y entenderlo, procesarlo y seguir de largo, porque no queda más que seguir adelante, todos cargamos una mochila dónde vamos guardando cosas, necesito empezar a vaciarla, se me empañaron los ojos, pero no lloré, tal vez sea esa mujer que tanto quise ser, quiero ser, no esa con el cuerpo escultural, sino esa mujer que se mira al espejo y se ama, se acepta y se puede abrazar, no se estanca y encuentra soluciones dónde hay problemas.
 Me quedó en el tintero una frase de una canción: "he dejado, he dejado de decirte, de decirte que te quiero, para que vayan borrándose las veces que pedí que no te fueras".
 Llorar no es debilidad, es símbolo de la fuerza que tenemos para afrontar las cosas, reprimirlas es símbolo de no poder seguir, ya entendí todo, lo entendí, no es necesario nada más.
 Te mando un beso inconsciente mañoso.

domingo, 20 de octubre de 2019

Feliz día mamá.

 Me acuerdo de aquel día hace muchos años, me bajaba en Plaza Italia y te compraba una rosa, me fui temprano porque quería verte, estaba re contenta de llegar con algo en las manos para entregártelo, pero hoy entiendo que esa felicidad era porque iba a pasar otro día de la madre con vos, por todos los que pasé lejos, iba a volver a pasar de nuevo con mis 17 años un día de la mamá con vos, estaba tan emocionada, todo había salido tan bien ese día que lo tengo grabado en la retina, no es que los de ahora no sean buenos, pero me muestran otra realidad de que tal vez sólo tal vez viva con el miedo de no pasar otro día de la madre con vos. Por más que te lleve el regalo más caro, ya no se siente igual, ese día llegué con una rosa de 35 pesos y una sonrisa de oreja a oreja y hoy llego con un regalo de 700 pesos y mi sonrisa esconde mucho dolor.
 Gracias por seguir existiendo a pesar del dolor que tenés que atravesar todos los días y en todas las decisiones que tomás y tenés en cuenta seguir viva y luchando, te amo y sos inmensa, ya no encuentro palabras para explicarte mi amor, porque es eterno, perdón por equivocarme tantas veces y tratar de arreglarlo ahora, para que te sientas orgullosa en algún momento de que soy tu hija, porque yo siempre voy a estar orgullosa de que seas mi mamá.
 Gracias por venir a mí vida sin elegirte, gracias por querer quedarte y por pelear todos los días. No conozco persona más fuerte que vos y no sabía que una persona podía tener tanta fuerza.

viernes, 18 de octubre de 2019

Intento con un dedo tapar el sol.

 Ya no sé quererte, solo sé amarte, me subo al colectivo y busco mi lugar favorito, cerca de la ventana, (un amor de pobre) sé qué voy a pasar por ahí y no vas a estar, tal vez es lo mejor, por la casa rosa con las rejas negras y no van a haber luces de colores, no va a haber nada que la puerta cerrada y las ventanas tampoco me van a decir nada, sólo los recuerdos me van a hablar despacito al oído, nadie va a escuchar, sólo yo.
 Me estrujo en el asiento del colectivo, sabía que no tenía que mirar pero miré, me da miedo algún día olvidarme, ¿O no? Me da miedo recordar y que no duela, me da miedo saber que el mundo es tan chico y mi suerte es tan grande, tan grande que a lo que llamé "suerte" en algún momento fue casi un paro cardíaco al pensar que estabas ahí, agaché la cabeza y seguí de largo.
 Hoy me preguntaron cómo hacía para que no me temblara la voz para hablar, cómo ponía la cara de póker y la respuesta fue que nadie me puede hacer dudar, pero sí, hay alguien en éste mundo que puede hacerme dudar y es imposible que lo haga.
Jamás se me va a mover un pelo, porque no estás ahí. Ya no estás ahí.

jueves, 17 de octubre de 2019

Faro.

 Querido faro: sigo luchando, a veces pienso que si sigo de largo algunas paradas del colectivo pueda verte, si sigo de largo hasta China, tal vez pueda verte o no llegue a ningún lugar, lo cierto es que sabía de aquella última vez y hay cosas que son irreversibles, cómo ésto, vos tan allá y yo tan acá pero no te creas que me voy a olvidar tan fácilmente, eso sería resignarme pero duele, tal vez la resignación duela menos, todavía no me decido qué me lastima más, pero creo que me gusta sufrir, sufrirte, como el invierno sufre el sol, como el día sufre la noche, tal vez sólo tal vez me gusta un poco sufrir, faro azul.
 No sé, ¿qué me vas a decir? Si no me vas a decir nada.

martes, 15 de octubre de 2019

 Ya que nadie me puede decir cuánto ni cuando escribir, hoy puedo hacerlo por demás.

 No sé ni cómo empezar a escribir todo lo que siento sin llorar y pedirle a la vida una oportunidad para poder borrar todo y volver a comenzar como si nunca hubieras pasado por mi vida, pero eso fue, pareciera que soy la estación de servicio al lado de la ruta en la vida de tantas personas, después encienden sus autos y se van, una parada, una pequeña angustia, una loca de mierda con la cual no se puede contar.
 Me condiciono a ser el aspecto molesto, una piedra en el zapato, un entretenimiento y una pequeña voz me empieza a relatar como se deben sentir los demás respecto a mí y se vuelve más fuerte porque cuando no callás, estás gritando y eso hace, grita.
 Sólo espero algún día aprender a vivir con ésto que me retuerce el pecho, me lo estruja y pareciera salirse de lugar.

Soñé.

 Venías a mí casa en Corrientes, con un peluche, me encerré en mi cuarto y no quise hablar con vos aunque nadie tenía que decirme nada, porque sabía que venías a despedirte, no te iba a volver a ver nunca más, después de una secuencia más fui a buscar el peluche que trajiste y tenía la cabeza arrancada y estaba mojado porque se largó a llover, entré con el peluche en pedazos y mi papá estaba fumando, PAPÁ, ¿CÓMO VAS A ESTAR FUMANDO? A lo que prendo un cigarrillo y lo acompaño con la ropa mojada y un vacío terrible por dentro, su mujer me pregunta porqué no quise hablar con vos y le respondí: ¿Sabés que día es hoy? Si, es 14 de octubre, es su cumpleaños...
 Feliz cumpleaños.

miércoles, 9 de octubre de 2019

A veces.

 A veces me duele lo que me dicen, a veces me duele lo que me pasa, a veces lloro sólo un poco y después sigo como si nada, pero todos debemos ser así, "no tenés corazón" me dijeron y sí lo tengo, pero con el tiempo entendí a quién y cuando mostrar mi sensibilidad, en vez de andar derrochando emociones y ser de piedra por afuera.
 Hasta el día de hoy sirvió y no, porque el único lugar donde puedo ser yo misma además de acá es en mi baño, es llegar cansada, agotada, ducharme y llorar en el medio, terminar y seguir de largo, acá nada pasó.
Acá nada pasó.

lunes, 7 de octubre de 2019

Las esquinas de los recuerdos.

 Tenés razón, no estoy sola, estoy conmigo, con mis sentimientos, emociones, recuerdos, cuerpo, espíritu y alma.
 Por cada esquina que paso, hay un recuerdo, me enorgullece cada uno de esos recuerdos porque sé que fui alguien para alguien en algún momento, tanto como para crear un recuerdo, mantenerlo vivo ya es otra cosa, pero voy dejando huellas y ellos van dejando huellas en mí.
 En silencio cuando paso, me acuerdo de un abrazo, un beso, un "avisame cuando llegues", un "te quiero" y tantas cosas más, todo eso habita en mí y no puedo negarlo, no quiero negarlo tampoco, porque todo eso que viví vive en mí y me hacen quién soy, ésta persona que soy.
 No cambiaría ninguno de esos recuerdos por más que me den la solución a lo que busco, ya la voy a encontrar.

viernes, 4 de octubre de 2019

La primavera en aquel barrio se llama soledad.

 ¿Cómo hacer para no sentirnos solos?
 A través de ésta larga y corta vida que transité y vi las peores cosas y escuché las más hirientes cosas, todavía no sé cómo escribo después de todo, pero algo es cierto, me siento sola, muy sola y no hay nada que lo cure o que llene ese vacío que me deja la soledad, soy yo con mis pensamientos que dicho sea no son los mejores y más positivos.
 Por eso cuando te agarré la mano, quise que sientas mi compañía, para no sentir la misma soledad que yo siento en mí desesperación, pero es cierto que la primavera trajo más soledad...

miércoles, 2 de octubre de 2019

La generación sin sueños.

 Te pregunté que querías ser de grande y me dijiste que en el campo no hay sueños, solo pobreza, que ponían los zapatos arriba del techo de chapa para esperar a los reyes magos a la noche y amanecían llenos del rocío, que sí se compraba algo, era porque se necesitaba, no conocían el significado de la palabra "regalo", las navidades sin regalos, sin comida, semana santa igual, que nunca habías soñado con ser alguien o algo, que caminaban descalzos, le pregunté a él lo mismo y la respuesta fue casi igual, sólo quería irse de Tucumán y cagarlo a trompadas a su papá, pero nunca soñó con ser nada ni nadie y así creció y hoy no es nadie.
 Se me estrujó el corazón mientras me contaban sus historias, porque me acordé de mí mamá, tampoco tenía sueños, ambiciones, llegó a Buenos Aires con hepatitis A, 35 kilos y tan flaca como nadie se imagine, mientras me iban contando la historia de mí mamá y de cómo le robaron el sueldo de cuando trabajaba en una fábrica de telas, con ese sueldo iba a comprar su medicación, lloraba de la impotencia, yo por adentro también lloraba por ella y me remonto al ahora, lloro de la impotencia, sin sueños, sin aspiraciones más que vivir y está ahí en esa terapia intensiva como si no fuera nadie, como si nadie la recordara, como si fuera solo una consecuencia más de alguna historia trágica que alguien cuenta con tristeza.
 Lo peor de ésta historia es que estoy muy enojada, quiero conocerte más y cada vez que lo voy haciendo siento mucha pena por vos, por todo lo que pasaste y lo que seguís pasando, porque te amo y si pudiera daría la vida por vos y por lo que significás para mí. Cada vez te vas deteriorando más, cada pedazo que te sacan es una parte que me arrancan, no sé cómo poner en palabras todo el enojo que siento, porque no hay un culpable para todo lo que está pasando y sigo enojada y no te merecés eso ni nada de lo que está pasando.
 Te miro y a pesar de todo sonreís como si eso fuera a tapar el sol, a veces desesperás, ¿Pero quién no se desesperaría en tu lugar?
 Tal vez ahora tenés un sueño, y es salir de ahí viva y que todo se termine, ser feliz, ¿Quién sabe? Si sólo podés decir unas pocas palabras del dolor que sentís.
 Te amo, los amo, a pesar de que nunca tuvieron sueños, tal vez por eso cargamos con todos los sueños que nunca tuvieron, porque nos corresponde cargarlos, nos corresponde cumplirlos.