Por fin se lo pude decir a alguien, ésta mochila que llevaba se va yendo al fin y no está mal aceptarlo y entenderlo, procesarlo y seguir de largo, porque no queda más que seguir adelante, todos cargamos una mochila dónde vamos guardando cosas, necesito empezar a vaciarla, se me empañaron los ojos, pero no lloré, tal vez sea esa mujer que tanto quise ser, quiero ser, no esa con el cuerpo escultural, sino esa mujer que se mira al espejo y se ama, se acepta y se puede abrazar, no se estanca y encuentra soluciones dónde hay problemas.
Me quedó en el tintero una frase de una canción: "he dejado, he dejado de decirte, de decirte que te quiero, para que vayan borrándose las veces que pedí que no te fueras".
Llorar no es debilidad, es símbolo de la fuerza que tenemos para afrontar las cosas, reprimirlas es símbolo de no poder seguir, ya entendí todo, lo entendí, no es necesario nada más.
Te mando un beso inconsciente mañoso.
Me quedó en el tintero una frase de una canción: "he dejado, he dejado de decirte, de decirte que te quiero, para que vayan borrándose las veces que pedí que no te fueras".
Llorar no es debilidad, es símbolo de la fuerza que tenemos para afrontar las cosas, reprimirlas es símbolo de no poder seguir, ya entendí todo, lo entendí, no es necesario nada más.
Te mando un beso inconsciente mañoso.
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