viernes, 18 de octubre de 2019

Intento con un dedo tapar el sol.

 Ya no sé quererte, solo sé amarte, me subo al colectivo y busco mi lugar favorito, cerca de la ventana, (un amor de pobre) sé qué voy a pasar por ahí y no vas a estar, tal vez es lo mejor, por la casa rosa con las rejas negras y no van a haber luces de colores, no va a haber nada que la puerta cerrada y las ventanas tampoco me van a decir nada, sólo los recuerdos me van a hablar despacito al oído, nadie va a escuchar, sólo yo.
 Me estrujo en el asiento del colectivo, sabía que no tenía que mirar pero miré, me da miedo algún día olvidarme, ¿O no? Me da miedo recordar y que no duela, me da miedo saber que el mundo es tan chico y mi suerte es tan grande, tan grande que a lo que llamé "suerte" en algún momento fue casi un paro cardíaco al pensar que estabas ahí, agaché la cabeza y seguí de largo.
 Hoy me preguntaron cómo hacía para que no me temblara la voz para hablar, cómo ponía la cara de póker y la respuesta fue que nadie me puede hacer dudar, pero sí, hay alguien en éste mundo que puede hacerme dudar y es imposible que lo haga.
Jamás se me va a mover un pelo, porque no estás ahí. Ya no estás ahí.

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