Me dijiste, "no es que no vuelva a tocar la pava" y me llenaste de esperanza todo el ser y hay que tener con qué llenar a este ser de esperanza, lo cierto es que veo como todos hacen realidad sus sueños, que en parte también son los míos, pero por cobarde nunca salí a la luz, cuándo lo intenté me dió tanto miedo que terminé más rota que el cristal que terminó en el piso desde la mesa, aquella copa llena de deseos quebrados y desparramados por todo el piso.
Hoy, duermo en un sillón, lloro cada noche en silencio y mis sueños están demasiado lejos de realizarse, tal vez solo nací para ser el puente entre los sueños y las personas, solo nací para ver cómo los demás brillan y esperar que un poco de ese brillo se refracte en mí, como para que algo me ilumine, no solamente la pantalla de este celular.
No tengo control sobre lo que pienso, sobre lo que siento, sobre mi libertad y sobre mis sueños. Nací para estar atada de pies y manos, pero al final de todo me pregunto, ¿cómo sucedió?
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