Hay cosas nuestras que las hacemos tan de nosotros y está bien, nos quedamos donde nos sentimos cómodos, pero, ¿qué pasa si hay cosas de alguien más que hacemos tan nuestras que cuándo se van sentimos perder un poquito la identidad?
Nunca me sentí tan cómoda, diciendo tanto sin ninguna palabra, jamás una acción expresó tanto como un beso tuyo, aunque no hay nada que me haya dado garantías sobre que los iba a tener por mucho tiempo, realmente los extraño, los extraño demasiado hasta el punto de sufrir imaginando que están en los labios de alguien más y no en los míos, sé que los voy a cuidar bien, devolveme cada beso que no me diste por favor, te lo ruego, son mi refugio ante tanta maldad, ante tanta incertidumbre, porque lo único que tenía por seguro era que al final de todo me estaba esperando un beso tuyo.
Hoy no tengo garantías de nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario