Cuando me di cuenta que podía volar, sentí un dolor que no era el que tenía que sentir cuando volé, pero volví y ví de qué estaban constituidas mis alas, de todas las mentiras que estuvieron bien puestas en su lugar, pluma por pluma era un pequeño puñal a mi verdad y no lo supe ver, solo veía lo increíble de las alas que supiste darme y ahora, tengo que sacármelas pluma a pluma y duele, sangra, mi cuerpo llora un dolor que no se puede ver, que no lo puede entender.
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