Hay una parte de la vida donde la transitamos solos, pero toda mi vida la transité sola, hay una soledad gigante que es tan grande que ocupa todo el espacio y nunca hubo un momento en donde me haya sentido acompañada, lo único que puede llegar a catalogarse como acompañante es la obsesión que tengo por morir y todas las noches le pido, que sí existe y me escucha, si hay un Dios allá que me lleve, que no me deje despertar otro día en esta vida que no quiero vivir, no la quiero de ninguna manera ni de ninguna forma. Regalo esta vida a cambio de nada, porque no quiero nada más que arrancarme el poder respirar y dejar de ser, de existir, no entiendo por qué todos los días tengo que luchar con esto, con este sentimiento que ni yo entiendo pero lo cargo, lo disimulo y cuando estoy sola, realmente sola, lo lloro para ver si se va y nunca se fue, no se va a ir y voy a tener que vivir con esto hasta que finalmente me muera.
Estoy viva, pero, ¿a qué costo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario