viernes, 16 de septiembre de 2022

Cuando se fue.

  Lo último que le entregué fue literalmente mi corazón, para que viera como latía por nosotros.

  Cuando se fue, se llevó cada parte que le dí de mí, le entregué todo de mí empezando por mi alma y nunca me dió miedo el final, porque sabía que iba a llegar, aún así seguí entregando más y más de mí, cuando se fue se llevó todo y quedó un envase vacío que no sabía cómo llenarlo, mi vacío todavía busca las partes a las que renuncié por entregarlas y como dije sin devolución, se tomó tan en serio esa parte, que antes de partir le entregué mi corazón y le dije "si te vas, llevalo, no me serviría algo que late por alguien más, que late por vos", por favor todos los nervios que cargaba ese día porque si rechazaba mi corazón podría haber muerto en ese instante, lo guardó y se fue.

 No sé si recuerda que todavía no me lo devolvió.

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