A veces me decís las cosas de una manera que me lastiman, después me olvido y cuando por fin lo olvido, viene otra más hiriente, a veces lloro por eso, a veces lloro por mí y a veces lloro por ambas cosas. Creo que la fragilidad que me da tu navaja filosa es mortal, porque sé que nunca voy a ser lo suficiente para vos, tal vez para nadie, pero al menos dejame procesarlo, lo estoy intentando.
Lo sigo intentando...
No hay comentarios:
Publicar un comentario