jueves, 2 de julio de 2026

Una dama

   Hay días donde pienso que puedo ser una dama que camina hacia un puente o hacia las vías del tren, la dama que salta por última vez en la vida, hay otros días que soy la dama del ocultamiento, pinto una sonrisa en esta cara y sigo delante de todos siendo una dama sonriente, otros momentos donde algunas lágrimas caen por mis mejillas, las seco y salgo caminando como si todo estuviese bien, como si por dentro no doliera, por dentro no llevara esta tristeza infinita, este peso que ya me dobló la espalda y me dejó de rodillas en el piso.

   Mis sueños se han roto, se han cristalizado totalmente en el suelo y veo todos los cristales separados, los trato de agarrar con mis manos y las esquirlas me duelen en la piel, no puedo volver a sostenerlos, no puedo porque ya no existen, durante años sostuve, cuidé, limpié, guardé, anhelé todos éstos sueños de un cristal muy frágil y con los años los fui guardando cada vez más profundo porque temía que se rompieran, no lo hice yo, los agarraste y los tiraste con tal fuerza que no hubo tiempo para procesar que todo se estaba rompiendo, yo no tuve tiempo.

   ¿Qué hace una persona vacía de sueños?

   ¿Qué hace? Porque mis sueños los rompieron.

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