Fue otro veintisiete que pasó, estuve con las emociones muy cruzadas y al límite, no sé cómo sobreviví éste día sin traer al presente todo el re mil miserable pasado que pasamos, tal vez es mega egoísta de mi parte, pero no querría vivir con nadie más ésto que con vos y que vivieras lo que estamos viviendo y ese pasado que me lastima, que me persigue y me recuerda, yo también tuve todas las oportunidades para fallarles y aún así elegí seguir porque esas oportunidades no me movieron la persona que soy y no fueron tentación alguna, fueron oportunidades muchas y varias, hubiera dicho que sí a todas y ni así hubiera alcanzado para hacer un perdón a lo idiota que fuí, a lo ciega qué fuí, a lo ingenua que fuí, mientras luchaba, luchaba conmigo y contra mí y él solo estaba contra mí, estaba siendo egoísta con sus deseos mundanos y físicos, estaba priorizando sus cinco minutos de placer, frente a todo lo que habíamos vivido juntos, hoy no puedo parar de culparme, él lo hizo porque no pude luchar conmigo y fue a buscar otras conchas, vos te fuiste y me dejaste vacía, estábamos juntos luchando, estábamos y te dije unas horas antes de que partieras que te dediqué mi vida entera pero que aceptaba que tenías que irte, me decepcionó el final aunque sí sabía cómo iba a terminar, él nos dejó solos pero vos me sostuviste como si fuera mi vida la qué fuera a caducar, me llevo el amor más puro y sagrado con esos ojos que sólo me miraban pidiendo piedad, nunca me sentí tan vulnerable frente a una mirada.
Hoy te celebro pero me encantaría que no hubiéramos estado tan solos, que no nos hubiéramos decepcionado tanto, que no me hubieras escuchado llorar con el mate en la mano, que no me hubieras escuchado divagar sobre cómo me hubiera ido con vos, era tanto dolor que transitamos y me quedé por vos.
Por y para vos, siempre. Feliz veintisiete mi Wú.