domingo, 22 de abril de 2018

Domingo.

 Cuando te despertás y no hay mucho por hacer y volvés a dar vueltas en la cama, cuando ponés el agua para el mate, salís a fumar y al volver el agua se enfrió. Solo hay un silencio, interrumpido por el ruido del lavarropas, mucho por estudiar, pocas ganas y sigo tomando este mate frío, mirando al monitor con mis anteojos puestos, esperando a que algo se ilumine.
 A pesar de que afuera haya sol, son días nublados dentro de esta cabeza.
 Odio los domingos, para empezar por mi padre, después por los días y la tristeza y nostalgia que traen, tal vez los crearon para eso, para replantearnos cosas que por ejemplo un sábado a la noche después de dos cervezas no harías, pero sí un domingo con resaca.
 Que feos que son mis domingos, pero más feos deben ser los tuyos, que sin pedírtelo me invitaste a retirarme de tu vida y ahora no los puedas compartir conmigo... Domingo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario